Carita Feliz
- cesarlorqu

- 6 ago 2025
- 4 Min. de lectura
Actualizado: 1 dic 2025
“Todos los hombres, quieren vivir felizmente. Aspiramos a ser felices y para ello intentamos descubrir qué es la felicidad” De vita beata, Séneca

No entiendo ni logro interiorizar parte de lo que me viene ocurriendo hace un tiempo largo ya. Toda vez que intento integrarme a mis diferentes grupos de trabajo encuentro algunos puntos en común:
Si no estás sonriendo - ¿Por qué estás bravo?
Si no haces broma todo el tiempo - ¿Qué le pasa a éste?
Si no compartes el alboroto por un hecho banal o, la burla por un mortal afligido - ¿Qué pasa señor?
Pues no, no me aflige ni me incomoda, ni siento rabia por esa u otra situación en particular, pero posterior al hecho o, los eventos en grupo que siguen después, la situación tiende a cambiar y los hechos que proceden están rodeados por gestos de indiferencia o, desconocimiento hacia mi postura o a mi actuación e interacción y mi desempeño como ente productivo y social.
Tal parece que no importa lo bien, lo oportuno y lo respetuoso que cumplas con tu deber, importa sí, tu interacción social y las redes sociales, existen para recordártelo. Crear perfiles sociales homogéneos e interactivos aparece como el norte a seguir. ¿Dónde queda el resto que no encaja en las actuales recomendaciones del ser social?
Debo comenzar esta auto reflexión diciendo que la felicidad es y ha sido una preocupación del individuo desde el principio de los tiempos, la filosofía universal indaga la importancia de la felicidad en el ser social y su desarrollo como expresión de salud y bienestar. Cada individuo posee una respuesta, una definición diferente de la felicidad y es esa disparidad de opiniones en la existencia del ser humano una de las razones de la aparición de la ética en la antigua Grecia (El secreto de la felicidad, según 12 de los filósofos más sabios de la historia, Conrado Noelia).
Byung-Chul Han ha opinado:
"Las sociedades actuales se caracterizan por una positividad que obliga a la constante actividad y a una búsqueda incesante de lo bueno y lo feliz, generando agotamiento y una fobia al sufrimiento o a la negatividad, que en realidad son necesarios para el pensamiento profundo y la autenticidad”. La sociedad define entonces el requerimiento de la autoexplotación individual en pro de generar seres autosuficientes, amparados por la data, cuya principal motivación será mostrar caras felices e individuos autónomos, cayendo por supuesto en el riesgo de exposición a experiencias frustrantes y a un desajuste emocional, con el riesgo implícito de generar, aislamiento social (La sociedad del cansancio).
No importa cómo te sientes, importa cómo te ves o, más bien cómo te ven los demás. Cuando eres incapaz de mostrarte como un individuo "emocionalmente equilibrado" o, cuando no eres capaz de mostrar un "rostro feliz" y participar de la banalidad de un semejante o comensal, la misma sociedad se encargará de aislarte y, callaran cuando preguntes el ¿Por Qué?
El libro distópico "Un mundo feliz" de Aldous Huxley (1932) describe la existencia de una sociedad futurista donde la felicidad y la estabilidad social se logran mediante la manipulación genética, el condicionamiento psicológico y el consumo de drogas y se representa un mundo donde la reproducción humana se lleva a cabo en fábricas, consiguiendo dividir la población en castas genéticamente predeterminadas (Alfas, Betas, Gammas, Deltas y Epsilones). La sociedad se organizará bajo el lema "Comunidad, Identidad, Estabilidad", la libertad individual y las emociones negativas serán suprimidas. Se fomentará el consumo y el placer inmediato a través del "soma", una droga que elimina el malestar. En el texto se exploran temas como la libertad individual, la manipulación tecnológica y la naturaleza de la civilización confrontando aspectos como "El control del Estado" y la deshumanización de la tecnología.
Respecto al consumo como fuente de bienestar, siendo el individuo un ser de dimensiones múltiples y capacidades infinitas, se considera al consumo como la fuente u origen de nuevas necesidades que le provee al hombre oportunidad para su desarrollo personal y un medio para la adquisición de hábitos y consecución de la felicidad. Sin embargo, son el dolor y la contradicción, el trabajo, el ocio y el esfuerzo en la búsqueda de las soluciones de vida la oportunidad para aprender y mejorar en todas las esferas de la vida en comunidad (Ética y sociedad de consumo, Argandoño Antonio)
El disfrute y goce de las experiencias en el aprendizaje y desarrollo de tus labores cotidianas, la capacidad para alcanzar la satisfacción en aprender los placeres más simples como un camino de autoconocimiento y autorrealización son un punto de partida para considerar teniendo en cuenta las actuales dificultades de introspección y cualificación para una vida feliz en sociedad (“Cada quien posee el secreto de su propia felicidad” Aristóteles). Las necesidades impuestas y surgidas del quehacer diario generan la motivación para la búsqueda continúa de la felicidad, para encontrarla debemos enfocarnos en el ejercicio de conocer con claridad cuál o cuáles son los objetivos que nos proponemos lograr, cuánto estamos dispuestos a ceder o perder (Tiempo, riqueza) y, si podemos aceptar evidentemente que en esa autopista de búsqueda, los objetivos o planes en desarrollo, pueden variar y el éxito no siempre esta garantizado. Como ves, la felicidad no es un estado de ánimo, tampoco se trata de una condición generadora de placer, luego entonces en el camino a la felicidad no solamente encontrarás caras felices pues, realmente lo que de verdad garantizará tu felicidad se constituye en una gamma variable de emociones y situaciones de vida y un camino por recorrer para llegar a la conclusión conocida expresada como ¡Realmente, valió la pena buscar y vivir la felicidad !
CESAR LORQU
Es más fácil vender zapatos que vender libros, con lo primero puedes resbalar en el asfalto o pisar una excreta, con lo segundo, puedes recorrer el mundo incluso sin llegar a salir de casa. CESAR LORQU
El teatro de la vida te deja dos espectros entre blanco y negro de las caras, una blanca que sonríe para pedirte algo y otra negra que se niega o, simplemente es indiferente. CESAR LORQU





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