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CUENTO BREVE

Actualizado: 26 ago 2024

2023:


Un dolor de cabeza pronunciado dejaba entrever lo incompleto de mi descanso la noche anterior, era tiempo de riesgo para las tormentas de arena.

Mayo anunciaba las condiciones de clima por venir, como latino quise anticiparme a los hechos y más que miedo, la incertidumbre rondaba de nuevo mi cabeza.


Las últimas palabras que escuché en mi cabeza esa mañana antes de salir a mi jornada de labores daban vuelta y volvían en un sin sentido ineficaz y redundante, procedían de mi yo interior, antes calmo y sereno, hoy incierto y aislado.


Afuera la arena del desierto era infinita y opalescente, hacía remolinos con el viento y generaba la certeza de que nada había cambiado.

Un cristal de vidrio grueso generaba una frontera entre la visual y la térmica de mi piel.

Procedí a volver los ojos sobre el infinito de cemento que afloraba claro en la trasluz, fue entonces que en otro idioma escuché unas voces que exigían de mi atención.

- Doctor, the patient is ready, the surgeons are coming at the hospital... ¿are you okey?

-Sure, give me some time, please...


Tras esa respuesta corta mis pies entendieron donde debían buscar su destino y tapada la boca, inicié no sin antes estrechar la mano de mi asistente en anestesia.

*****


FRUTO DE VALOR

Bajo un árbol cercano a mi casa podías encontrar sus frutos caídos

y podridos por acción del calor y de la humedad.

Juan, un vecino, los recogía tras limpiarlos y desinfectarlos, él comenzó a ofrecerlos en la terraza de su casa a todo transeúnte de la calle; por sus servicios solicitaba un pago a penas razonable por su labor.

Los frutos seguían cayendo del árbol pero ésta vez, su precio en la casa de Juan seguía subiendo con ocasión de

su demanda creciente.


Moraleja/ Si no reconoces el valor de lo que llevas a tu boca, ve y recogelo tú mismo.

******


LA LLAMADA


En un momento cualquiera el teléfono sonó, ella no estaba, yo vine a darme cuenta cuando mi imágen en la pantalla se congeló dejando de repicar en el instante mismo en que mis ojos, obsesionados por el detalle, notaron

tu ausencia.

****


TUS OJOS DE VULCANO


Dicen que el fuego se apoderó de la comarca y sus alrededores dejando hecho cenizas a cuanto curioso osó de asomarse entre las llamas del amor de los nacidos de Vulcano, cuentan además que moró por siempre sobre las laderas de la montaña arraigado a la peña caliza por donde se enrutó en su búsqueda hacia el mar, ella y él, desbordados en su curiosidad por recorrer los caminos sembrados de maíz, esos mismos que darían luego origen a los primeros habitantes del mundo tal como le conocemos hoy en día.


CESAR LORQU.



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