LA HISTORIA QUE NUNCA LEERÁS
- cesarlorqu

- 10 jul 2022
- 3 Min. de lectura
Actualizado: 14 jun 2024

Es domingo, cae la tarde en un largo y soleado domingo de julio. Mi situación es similar en éste momento a muchos otros fines de semana. Trabajé una jornada extensa, ayudé a muchos enfermos y hoy, tras un receso letárgico me encuentro sentado sobre la poltrona de mi habitación.
No hay fútbol, afortunadamente ha acabado el torneo nacional, monótono y sin figuras, aunque mi equipo preferido ha salido campeón no quiero ver más futbol por un tiempo. Además de resultarme un juego poco estratégico, lamento todo el daño que le han hecho a éste deporte los que lo han manejado en mi país incluyendo por supuesto, los líderes de formación para quienes es más importante pensar en intereses económicos que en la integralidad del deportista como ocurre en otras disciplinas. Bueno, a ése deporte yo no podría llamarlo propiamente una “disciplina”.
No nos dispersemos.
Comienzo está historia preguntándome sin ningún afán de respuestas:
- ¿Para qué te escribo? -
- Sé que hoy no tendrás tiempo ni interés en leer lo que te escribo -
- Sé que te gustan los estados e historias de la red de personas ajenas a nosotros -
- Sé que mi historia no te causa gracia ni tampoco quieres entenderla –
- ¿Para qué te escribo? –
- Uh… silencio.
En este largo camino tortuoso y, poco grato si me permites serte sincero, de escribir y publicar historias, me he encontrado con personas de pensamiento liviano y de mirada corta que no abren el link de una publicación por simple inercia mental, por enojo con el que escribe, etc. Estas personas prefieren los resúmenes y anagramas que suelen generar alienación de sus semejantes, bajo el influjo de una excesiva disposición de información "basura" que pulula en forma gráfica en todo lo que nos circunda y que les abstrae de manera preconcebida - éxito de la publicidad - como vulgar ilusión óptica.
Entonces rumia en mi cabeza el mito urbano y moderno de la expresión y adagio "Una imagen vale más que mil palabras". Pero... por pura obsesión y terquedad, si llegara a publicar un diálogo o un minicuento encabezando una imagen artística clásica o propia, comienzas a ignorarme de nuevo.
No sé si podemos hablar de fortuna o desgracia para los escritores predecesores a la Era Digital la situación de solo tener que esperar el acompañamiento por parte de una masa lectora en bibliotecas y gacetas para aceptar su éxito o su fracaso, la cual como suele ocurrir con el lanzamiento de un nuevo modelo IPhone® se desbordaría en hordas de seres guiados por las páginas aromatizadas de la nueva obra constituyéndose automáticamente en un Best seller aunque posteriormente, la crítica austera lo destrozara.
Pero bueno, para no dispersarme en la dialéctica de la indiferencia lectoril, voy a volver a preguntarte mi querida compañera de generación:
- ¿Cuál crees o piensas debe ser mi norte literario? –
- Uh… Silencio... Más silencio... Otro silencio.
Quiero que frentees esta noche con tu almohada y me anuncies mañana, motivado en la intangible levedad de las palabras:
- ¿Qué tal si nos damos un tiempo tú y yo como lector y proyecto de escritor? -
- ¿Qué tal si puedo convencerte con una historia jamás contada?-
Para eso, compañera incansable de tertulias y de líneas de tiempo, sinceramente pienso, perdóname si estoy equivocado:
- ¡Debes comenzar a leerme!
CESAR LORQU





Para una masa lectoril en crecimiento 💯