La luz que me toca
- cesarlorqu

- 21 feb
- 2 Min. de lectura
Actualizado: 4 mar
Al final, solo se tiene lo que se ha dado" — Isabel Allende.
1:
Duele más tu indiferencia,
duelen tus ojos
poseídos por el vacío
de una mirada rota,
tu pose catatónica
de un brazo que levantas,
una lengua que tú muerdes
para obligarle a callar,
Duele el silencio de unos labios
congelados
mordidos
carrasposos
Los crifos sueltos y desenvueltos
de un odio que lastima,
la puerta
la soga
LAS PALABRAS MUERTAS.
2:
Qué será del hombre
que se esfuerza
sin cautela,
el que sale y camina
sin reparos,
el que se lleva a la boca
todo el mal
que le desean
para luego dejar en el olvido
su propia esencia
que es esa
que no pesa,
un ruiseñor del campo
que no espera,
a la montaña se va
y se resguarda
de los hombres,
un caminito
lleno de piedras
que no da tregua,
así si caes,
en el suelo
pasarás la noche
del impío te librarás
sin reproche,
QUÉ SERÁ DEL HOMBRE
3:
Las calles se corren,
tras de mi el tiempo
se agota y es azul
mi tono aural,
las hojas caen
y con ellas el Sol
de la montaña
como en un ritual
se despide,
mis piernas delgadas
la acera castigan,
sus pisadas son
gravitantes, el asfalto
sutil se acomoda,
la fatiga no me da tregua
y en un traspiés
el corazón se acelera,
una gota de sudor
intrascendente
mi espalda recorre,
yo, sin más afugias,
tras mirar el reloj,
inicio a buscar la meta,
mientras te alcanzo,
con sordo esfuerzo,
una bocanada de aire
impasible me tomo,
LAS CALLES SE CORREN
4:
Deseo que ese
espacio donde
vas a leer tus
autores favoritos
sea un sitio
tranquilo y cálido,
un sitio acorde
para interactuar
con el autor y la
acción de sus
personajes, un sitio
para soñar y para volar
entre letras y metáforas,
deseo que ese sitio
te permita volver a
ser niño y no queden
huecos en tu imaginario,
UN SITIO ENTRE LETRAS Y METÁFORAS
5:
Que tienen sus ojos
-abiertos o dormidos-
que cuando les miro
el corazón se detiene.
Que tiene su boca
-mordida mi lengua
si no lo digo-
con moverla susurra
y el viento se agolpa.
Que tienen sus caderas
-delirio y grandeza-
que mi pecho fibrila,
en un suspiro termina.
A Usted le dejo un deseo
-ojalá se me cumpla-
cuando de tí esté cerca
de tus ojos no me escape
y en tu obturador perdure:
LA LUZ QUE ME TOCA
CESAR LORQU






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