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Los niños que callan

El silencio no es la ausencia de palabras, sino el espacio necesario para que la reflexión madure; una sociedad que sabe callar es una sociedad que aprende a pensar." Daniel Habif

El silencio es la fuente de toda sabiduría." Hermann Hesse

Cuando niño, hace más de 30 años, tiempos que todavía rememoro de manera clara, uno de mis profesores hizo llamar a mamá en varias ocasiones, yo contaba con 6 años y había iniciado a estudiar la primaria básica, el profesor Guillermo hacía su ronda matutina de preguntar y preguntar, interrumpiendo sus clases de matemáticas, paraba y preguntaba por los números, por los trazos, preguntaba por nuestro conocimiento en geometría básica, nos encontrábamos en la jornada de la mañana pero lo que no sabía el profe Guillermo era que yo no lograba dormir bien en las noches, los fantasmas bajo mi cama, como me anunciaba mamá cuando le desobedecía, tropezaban contra las tablas del tendido de mi cama en las noches y yo saltaba cada vez que esto pasaba, me bajaba y revisaba de vez en cuando más por una curiosidad mal sana de mirar directamente a los ojos del demonio que por una pizca de valor jamás conocida en mi infancia; en mi imaginario de mis cortos 5 a 6 años pensaba que esto realmente ocurría y, al otro lado de la casa, en el otro cuarto, mamá y mi hermana mayor descansaban para comenzar un nuevo día.


Yo debía dormir solo, era el hombre de la casa y, si dormía con mamá y con mi hermana, se reirían de mí y me tomarían por tonto al comentarlo entre mis tías, entre los primos en los días venideros y pasaría de ser el chico listo que pensaba que era para convertirme en el hazmerreír de toda la cuadra pues la familia de mamá vivía cerca de nosotros y se contaban todo entre sí, como si hablar de esa manera sobre cosas que a penas entendían lograra disipar las malas energías y el presagio de un porvenir sufrido como anunciaba la pitonisa charlatán del barrio .


Yo aprendí a hablar poco, hablaba muy poco y, a pesar de que era listo muchas veces me demoraba un tiempo en dar las respuestas a las preguntas y formulaciones que hacía el profe Guillermo, que - pase al frente, contesté la oración, diga cuál es el resultado de la suma - Yo, interponía mis ojos furiosos y le pedía que no preguntara más pues, ya había olvidado la última respuesta y me atormentaba mucho fallar.


-Madre, su hijo no es capaz de hablar bien; se duerme en las mañanas durante las clases; yo pienso que es mejor que te lo lleves y que más adelante, cuando crezca, le pongas a aprender de un oficio-

-Madre, el estudio no es para todo el mundo, unos son buenos para el béisbol, otros son buenos para el boxeo, otros apenas les alcanza para aprender a manejar un bus-


-Profe, Cheíto es muy nervioso, le asustan los aviones, le hacen esconderse bajo la cama cuando queman pólvora en la calle- Ya lo va a ver el psicólogo del Puesto de Salud-

-Profe, no me lo saqué de la escuela, déjemelo que él aprende rápido-


Yo pude tomar la rutina y la disciplina del estudio, pude alejarme de las drogas y las malas compañías de los chicos de mi barrio que, años más tarde acabarían bajo el fuego dignificante de las armas de quienes frustraron sus robos y fechorías; el profesor Guillermo era muy viejo para su momento, de conocer y oír hablar sobre el autismo y mucho menos había leído sobre los estudios publicados por Leo Kanner (1940), esto es creíble en una nación donde los niños pobres sobre viven primero al riesgo de un parto atendido por un médico no entrenado y luego, deben aprender a subirse a la cima de las palabras pues lo que define el avance y el progreso de una sociedad es el dominio de las palabras habladas y no el conocimiento y la habilidad de unos dotes adquiridos y potenciados por la necesidad de una sociedad carente de amor solidario por sus niños nacidos en zonas periféricas y olvidadas del estado. Lo que más me duele es haber escuchado con mis hijos lo mismo que escuché del profesor Guillermo en esos años - madre/ papás, el niño es muy inteligente, siempre va un paso por delante de los otros chicos, pero "si hablará más, si se escuchará más hablar" hasta lo promocionaría al año siguiente de su estudio - madre/ padres esperen a ver que pasa, pero busquen la manera de que su hijo "suelte más la lengua"-


Las sociedades que piensan y reflexionan antes que hablar, los seres humanos que hoy por hoy desarrollan o, expresan innatamente su habilidad de generar METACOGNICIÓN serán sociedades que tienen asegurada una evolución planificada y congruente con el desarrollo de sus comunidades, no importa si a los 5 años, si a los 6 años, todavía no logran expresar sus habilidades para el lenguaje hablado como pilar de su comunicación social, todavía se especula y se desinforma sobre qué hace de un niño transformarse en un SER SOCIAL vs convertirse en un SER SOCIALMENTE INTEGRADO Y PRODUCTIVO, no saquemos del pastel a nuestros niños que hablan poco, no los excluyamos, de seguro algo bueno tienen para mostrarnos.

 
 
 

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