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Patrón...Le tengo su almuerzo

Actualizado: 13 jun 2025



Hay momentos y circunstancias de la vida donde la imaginación

es el único recurso que puede garantizarte la adaptación. Lo digo con respeto y admiración cuando veo transitar la playa, con calzados reventados y reparados por la pobreza mutante de nuestro medio que no da tregua, que destruye la piel de cualquiera pero que, a nuestros mulatos y mestizos nunca les roba la esperanza y menos, les menoscaba el espíritu de criaturas indomables por la adversidad.

Bajo el sol extremo, sobre las 1200 m del día, divisamos en

el horizonte de arena sofocada e hirviente los pasos contados de Elías,

llevaba en su antebrazo derecho un canasto enorme

dónde ofrecía entre otros lebranches, pargos rojos, sábalos todos

bien acompañados de yuca cocida o "bollos" de maíz blanco,

porcionados y desbordados en carbohidratos los cuales ofrecía con bebidas de gaseosa y/ o el tradicional guarapo o agua panela, que por supuesto debía cargar en el otro brazo para equilibrar las cargas.

Elías se acercó con algo de timidez pero con voz fuerte y entonada a anunciar sus viandas

en platos improvisados de icopor y plástico, servilletas de papel y por supuesto,

la invitación a lavarse las manos primero y poder así iniciar la degustación.

Antes de esto, le escuchamos hablar sobre sus urgencias económicas y la necesidad de llevar dinero a casa para garantizar alimento y poder disponer de los preparativos

para el nacimiento de su tesoro en espera, un adelantado regalo de navidad

que llegaría antes de noche buena. Luego nos habló de su falta de garantías para organizarse mejor, de poder ofrecer sus productos a locales y extranjeros sin verse en el apuro de los oficiales de vigilancia que

les anunciaban a todo pulmón que debían retirarse de la zona.

Elías entre chiste y chiste, protestaba: - déjeme trabajar compa, no ve que no he hecho na'a hoy - - póngase en mis zapatos y verá y sabrá, cómo es que le entra el agua al coco -

Volvía a nosotros y retomaba el hilo justo donde lo había dejado, hablaba sobre la necesidad de cuidar al turista, de atenderlos bien y de no aprovecharse de ellos

sacándole más plata del bolsillo de lo que era, así el turista tranquilo volvería a

visitarnos, a comprar nuestras cosas y él como sus similares, podría usufructuar

en buena forma la fe de sus comensales.


CESAR LORQU, Noviembre 20 de 2021

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