Shesep-ankh:
- cesarlorqu

- 11 abr 2021
- 1 Min. de lectura

Tras el reencuentro nos sumergimos en lagos profundos de mutismo, Tu voz salpicada de hielo me llegó de improviso, Acepté tu silencio como un trofeo e invité a regocijar mi espíritu en tu deseo de partir, mis oídos incautos anticiparon el hecho, quise disuadirlos de facto pero... Un brindis de copas selló mi silencio. Yo estallé de júbilo, me preguntaba cómo le hacías, ¿Cómo devorabas mi Silencio? cristalizándome y desmoronándome como azúcar expuesta al aire y fuego; sin proponérmelo me adentré en tus fauces, con náuseas por el olor de carne putrefacta de cadáveres aún en descomposición; Paladeé ese momento en que acepté que tu indiferencia era mi gloria, que sobrevivir a tu depredación era una invitación a intentarlo de nuevo, renunciando a tu nimiedad, reencontrando un principio de alquimia que eternizara tu ausencia.
CESAR LORQU





Comentarios