UN CAMBIO DE TECNOLOGÍA
- cesarlorqu

- 30 ene 2023
- 3 Min. de lectura
Actualizado: 11 feb 2023

De las ideas más obstinadas de MaFe recuerdo su determinación reciente de no cambiar su equipo móvil.
Los argumentos eran muchos. Como mujer de edad media y cabeza de una familia relativamente joven siempre estaba al tanto y la vanguardia de las decisiones que se llegaran a tomar y tuvieran algo que ver con el bienestar y buen funcionamiento de los elementos y raciones de la casa y su oportuno y adecuado uso.
Volviendo a las justificaciones de MaFe a su determinación por no cambiar de ninguna manera su equipo de comunicaciones y de entretenimiento, reconocido universalmente en la lengua castellana como celular, móvil, etc, etc, nos contaba a Zequi, como llamábamos a nuestro hijo menor, y a mí un argumento repetitivo y poco creíble:
- Yo no necesito un aparato nuevo -
- están muy caros -
- ese funciona bien y no quiero cambiarlo -
Recuerdo haber presupuestado y cotizado a fines de año pasado un equipo de gamma media y que ofrecía un adecuado menú de tecnología y conectividad, era un equipo accesible a nuestros gastos, lo iba a pagar de mi propio bolsillo entendiendo que ella en su afán de racionalizar y dar adecuado uso al presupuesto del hogar que nos permitiera llegar al final de la quincena sin apuros se opondría a una futilidad prorrogable.
La semana antes de navidad le mostré el catalogo y las disposiciones del nuevo equipo como lo había pautado con nuestro hijo menor. Sus mejillas y sus ojos claros se tornaron rojos de la ira.
- claro, como nos sobra el dinero -
- ahora tenemos plata pa´ regalar -
- hagan fila que aquí el Sr. va a regalar dinero a todo el que le pida -
- no faltaba más -
Esto último dio al traste con mi intención por modernizar sus comunicaciones, de verdad que la frustración supero toda la cordura de mi parte para entender sus impulsos.
- bueno mi amor, tú te lo pierdes -
- sigue usando tu chatarra de tres pesos -
- buenas noches -
Una noche aproveché que se había quedado dormida antes que yo. Aunque juré nunca revisar su intimidad y exponerme al juicio de sus cavilaciones y enjuiciamientos sobre las personas que no confían en su pareja entendí que era el momento preciso para hurgar y revisar su mensajería a pesar de que un frio me retorcía el bandullo* me atreví a iniciar mi inspección de las imágenes y chat que hacían parte de la galería y memoria de su equipo.
Lo que en principio me llenó de ansiedad anticipatoria poco a poco se fue trasformando en risa y una especie de emoción pueril desplegada sobre mi condición de latino y hombre conocedor del sexo opuesto, conocedor de las mieles del amor pero también experimentado y hábil defensor de la mensajeria instantánea que ha salvado muchos matrimonios.
Los chat expiados registraban las conversaciones con los amigos y compañeros de trabajo, citas de libros y autores reconocidos, casos clínicos de pacientes que había revisado. Ningún otro elemento que dejara en tela de juicio su honra o mi fidelidad.
A través de su dispositivo cruzaba y recepcionaba mi mensajería y la galería de mi teléfono aparecía en su dispositivo de igual forma. Ahora la entiendo, hace tiempo que MaFe me expía.
- ¿sabe ella cuanto la quiero?
- ¿imagina ella, todo lo que soy capaz de hacer por no perderla?
Sus hermosos ojos claros se abrieron ante mí, oportunamente había alcanzado a depositar su dispositivo entre sus manos donde permanecía antes de dormirse, ahora mi única propuesta para ella era que me acompañara a la cama y dormirme entre sus brazos.
Bandullo*: sinónimo gallego de tripas
CESAR LORQU.





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