Mi virtud, mi proeza...
- cesarlorqu

- 11 nov 2024
- 2 Min. de lectura
Actualizado: 17 nov 2024

Aprendí que nunca somos demasiado pequeños para hacer la diferencia" Greta Thunberg
La pobreza de Mario siempre fue un plus para mostrarse imbatible en el terreno de los más optimistas, si tú le decías ¡no! él se inventaba la excusa para crearse un cuento que todos nos lo creíamos, de hecho corriamos a darle una mano no sin antes preguntarle si sería suficiente. Yo le obervaba atónito y mientras unos nos llenábamos de excusas para un no, un silencio prolongado que nos dejara invisibles por un rato, él se cagaba de la risa y soltaba sus retailas para recordarte después que estábamos retrasados en la tarea, que sí no le hacíamos pronto, la noche nos lo cobraría al dia siguiente para, entre bostezos y ojeras pesadas, pedir un plazo más de entrega a un profesor titular de cátedra.
Yo lo tuve cerca, nunca le escuché quejarse de hambre o, protestar porque tendria que caminar casi una hora desde La Maria en el sur oriente de Cartagena para asistir a una clase, Mario se aparecia de pronto con sus jeans viejos y desbaratados, nos mostraba sus dientes afilados y ordenados en su arte de ser feliz, empotrados en un rostro sereno y mestizo, con sus ojos color de un amarillo atardecer en La Heroica para al final de clases correr por uno de los libros prestados a la biblioteca para volver a casa e inventarse asi una nueva excusa para no desfallecer antes del plazo de terminar sus estudios y devolverse a San Jacinto, donde le esperaban sus dos viejos para preguntarle cuánto tiempo le restaba para poder comenzar a llamarlo... ¡Doctor!
CESAR LORQU
A Manuel, a Pedro, a José, a Ramiro quienes vivieron con menos recursos que yo pero no desfallecieron en su afán por ganarle a sus desgracias personales.





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