Presagio
- cesarlorqu

- 19 abr 2025
- 2 Min. de lectura
Actualizado: 27 jul 2025
Los hombres en mi tierra caminan de espalda al sol...
¡mami, vamos por allí, por donde hay Sol! Alli donde hay Sol, hay muchas flores, ¿por qué quieres ir donde hay oscuridad? Actos Humanos, Han Kang

Allá, en la estrechura del valle de ingreso a nuestra localidad
que es origen implícito de las mentes estrechas y egoístas de mis coterráneos,
todo era impredecible y ordinario, tosco pero tibio en su forma,
allá, las destartaladas cimas en los techos de zinc de nuestras casas
anunciaban riesgo de avalancha con su vibrar y ronroneo,
con el ruido y la recurrencia de algo grave por ocurrir
al tiempo mismo en el que recordábamos a Dios para suplicar por su piedad,
el momento en el que una gota de café desbordaba mi taza servida
con la curiosidad implícita por manchar mi camisa blanca y las aves cercanas
huían despavoridas para adentrarse en la búsqueda de un lugar seguro,
las mujeres jóvenes corrían por irse con alguno de los hombres apostados
en la cercanía del puerto, hombres con una incertidumbre manifiesta
al no saber precisar si encender otro cigarrillo o empinarse otro trago
de la botella de aguardiente para disimular el miedo que les agobiaba
se complacían por inundar de vacío las indemnes cajas de cartón donde
nuestras niñas resguardaban de los vagos su inocencia dorada
y los escuincles descalzos, con sus pies empotrados en lodo corrían
con un afán disimulado a la tienda de la esquina para solicitar
por una bolsa de arroz y por golosinas para pagar en la víspera
dando con ello la oportunidad al viejo tendero de acordarse
por el cobro al finalizar el mes pues a esa edad, la predicción de futuro
se establece sobre horas y el tiempo avanza despacio.
Acá, en general todos corren y no entiendo cuál es el propósito de su prisa
pues todavía no llega la noche y el mar en su devenir, abraza nuestros pies
en una señal de que no estamos solos.
Acá, donde la tierra es tan vasta que los más pudientes se la apropian
sin querella y los abogados siempre están dispuestos a defenderte
aunque seas un criminal y un verdugo de ideas nuevas,
apenas logramos divisar con esfuerzo los caballos y las vacas
pastoreando indiferentes pues no se observan depredadores comunes
en el horizonte y lo que importa es su consecutivo y las iniciales
impuestas a fuego sobre su piel,
acá donde la dulce brisa de la tarde te roba el aliento y los pájaros
en bandada abandonan el sendero dejando su algarabía tras partir a otros árboles
más seguros en búsqueda de nuevos refugios temporales y donde la vanidad
de sus colores se disipa en la neblina de una mañana austera,
acá la memoria es muy corta y apenas alcanza para recordarte al día siguiente
en casa de cuál amigo o vecino jugarás una partida de póker
para así ganar una ronda de cerveza helada que disipe la sal de tu última comida.
En el ahora de mi circunstancia prolija, en el aquí de mi divagar innato,
he decidido cruzar la calle para tocar tu puerta e invitarte a observar la tarde
pues no sé cómo llamarte ahora, pero de niños solía llamarte
¡Mi alma gemela!
CESAR LORQU





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